En estos meses, ha hecho que incrementemos el uso de videollamadas para desarrollar distintas actividades. En este tutorial repasaremos las reglas que debes considerar para mejorar tu presencia en estos entorno, ahora que pasaremos más tiempo en casa.

Calibra tu webcam: Cada cámara web cuenta con un apartado de configuración en el sistema operativo. En este apartado, podemos modificar la exposición, el contraste, la temperatura de la imagen y la nitidez. Trata de darle un par de puntos cálidos a tu imagen para que resalte. No abuses en los parámetros porque a veces pueden deformar demasiado la imagen. Eso sí, nunca te olvides de limpiar el lente de la webcam. Siempre debe estar limpio para evitar reflejos de luz involuntarios o imágenes borrosas.

Usa audífonos y reduce el ruido: Siempre. El uso de audífonos elimina una de las mayores molestias de las videollamadas: la retroalimentación de sonido. A veces, podemos escuchar lo que decimos en el parlante del interlocutor, y es una reverenda molestia. Los audífonos bloquean los parlantes y nos permiten escuchar con más claridad. Además, si usas audífonos del smartphone, podrás usar el micrófono de esos audífonos y tu audio sonará mejor.

La luz es tu aliada: Recuerda que las cámaras web son sensores electrónicos, y que requieren mayor cantidad de luz para mejorar la calidad de la imagen. Eso implica que tu rostro siempre debe estar iluminado. Evita ponerte de espaldas a ventanas, usar gorras o permanecer bajo luz artificial de manera directa. En mi caso, uso lámparas con clip con focos de distinta potencia de luz para generar luz de relleno y luz directa, y son puestas sobre roperos o desde un nivel del librero.

Prueba tu configuración: Si tienes una reunión programada, ingresa al software de tu cámara con tiempo para hacer pruebas. En algunos casos, podemos grabar la imagen y ver el resultado. Hacer pruebas de audio y video ayuda a que no tengamos problemas de último minuto. Abre la aplicación de cámara en Windows y Mac para que puedas tener una pre visualización de lo que los demás verán.

Habla fuerteUno de los problemas es el poco énfasis que usamos en este tipo de conversaciones. El registro del audio puede ser un problema porque movemos mucho la cabeza o miramos a otro lado, y eso provoca que la boca no apunte a los micrófonos del equipo. Hablar “fuera de micrófono” genera eco, y ese eco puede provocar ilegibilidad o problemas de registro.